sábado, 7 de diciembre de 2013

Encuentro de profesionales en REC Tarragona

TROBADA DE PROFESSIONALS

Dia 6 de diciembre, en la sala de actos del Patronato de Turismo de Tarragona ha tenido lugar un encuentro de profesionales del sector audiovisual que, como es sabido, experimenta una crisis profunda. Ninguna novedad, en los cuarenta años que llevo de profesión siempre he oído las mismas quejas no sólo de cineastas españoles sino extranjeros.
De hecho el cine ha estado en crisis desde que se inventó, pero España jamás ha tenido unas estructuras sólidas. No supo en su día aprovechar el arma del idioma al doblar al castellano toda la producción extranjera, pero siempre y de eso nadie habla de que en este país de toro jamás se confió en la cinematografía como industria.
Segundo de Chomón, uno de nuestros más brillantes pioneros, se tuvo que marchar al extranjero para poder trabajar.
En las diferentes mesas redondas se hace hincapié en que los cineastas, los creadores deberían vivir de su trabajo, algo que no ocurre. Eso es parte a un problema del que no se ha hablado que es el deficiente funcionamiento de la Justicia Española. En mis cuarenta años he sufrido numerosas estafas sin que los juzgados intervinieran para nada y apoyando siempre a los vivales que me arrebataban por la cara el fruto de mi trabajo dejándome en una situación económica deplorable. La de crear salas alternativas se intentó con cierto éxito en los sesenta, las llamadas salas underground. En España no, claro. Había la censura franquista.
Se intentó sobretodo para crear cine militante, un cine de combate, que no gustó demasiado a la cinefilia que siempre ha pretendido vivir al margen de los acontecimientos sociales de nuestros países pero también a su propia intransigencia. Los extremos no son nunca aceptables y a veces contraproducentes.
De hecho todo lo que se ha hablado es novedoso para el profesional joven, no para los que venimos del Parque Jurásico que llevamos décadas luchando por la reivindicación de nuestro sector siempre olvidado y que en los últimos años ha intentado ser asfixiado por un Estado en contra, como es el actual, y no nos engañemos los autonómicos de cualquier signo jamás nos han dado su apoyo ni creo que no nos lo den.
Con todo es muy reconfortante ver como las nuevas generaciones están ya en pie de guerra y no se dejan avasallar ni por las multinacionales ni por sus vasallos de la clase política.
La Ley Miró, que en su día fue acogida con entusiasmo, por los cuatro enchufados de siempre, y recuerdo un debate parecido en 1988 de la Mostra de Cinéma Catalá en Platja d’Aro, respecto a una asamblea de profesionales en Madrid, en la que se me llegó a decir que los sindicatos y demás asociaciones de trabajadores del espectáculo no nos representan y que “Todo va muy bien, todo va mejor que nunca y el que quiera hacer cine industrial que pida subvenciones al Ministerio de Industria“. Palabras pronunciadas por un director, con cargos en un partido político, que un día antes vació en media hora el cine Iván donde programaron una de sus geniales maravillas.
Nuestros problemas vienen de lejos, los llevamos arrastrando durante décadas. El amiguismo, la corrupción (que no inventaron los socialistas por cierto) está radicada durante siglos en nuestro país. Aún antes de que se inventara el cine.
Nuestro sector incomoda, no interesa a la Administración. Las derechas y acólitos han tratado de desacreditarnos, las izquierdas de controlarnos. Por eso dentro de cada cineasta late un rebelde antisistema. No somos ni de la ceja ni de la zapateta, somos trabajadores del mundo audiovisual. Y si no les gusta a nuestros gobernantes, peor para ellos.

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