jueves, 24 de mayo de 2012

Miguel Morayta en el recuerdo

OTRO CINEASTA
EN EL OLVIDO... ¡Y VAN!

Por pura casualidad me he encontrado este artículo publicado en el ABC el 30 de octubre de 2009, escrito por Antonio Regalado. Dado el interés he decidido reproducirlo aquí. Miguel Morayta, un cineasta español que se vio obligado a emigrar a México para no ser pasado por las armas y rodó películas de diferentes géneros, entre ellos el fantástico.
Resulta curioso que en una época en que se reivindica el mal llamado fantaterror español (cine fantástico español) nadie se haya acordado del cineasta que nos ocupa. pero ya se sabe que en este Diario de Cine no olvidamos a nadie. Y si de alguien no nos queremos acordar es porque se lo ha merecido.
EL TEXTO
80 películas a sus espaldas,recordaba recientemente a la agencia EFE que «a mí me han pasado cosas en la vida que. (se ríe), yo soy de otro planeta, yo no soy de aquí., Y en efecto; su vida ha sido de cine».
El investigador Domingo Ruiz es el manchego que mejor le conoce. Y quien más le ha tratado. Le ha visitado y retratado en multitud de ocasiones. La última, hace tres semanas para entregarle el primer ejemplar de «Carteles de 35 películas de MM». La cartelería de su vasta obra es digna de una magna exposición retrospectiva nacional. Los grandes cartelista exiliados como los hermanos Joseph y Antonio Renau o José Espert promocionaron sus películas, de las que de la mayoría, es no sólo el director sino además, el guionista y el productor. Toda una vida entregada en cuerpo y alma al cine.
Ruiz comenta a ABC que «es un hombre que no siente la nostalgia, ni quiere volver». Ya regresó en dos ocasiones a España y en la primera, se negó a asistir a una recepción en El Pardo, porque Miguel Morayta, pocos lo saben, era sobrino segundo del general Francisco Franco. El anterior jefe del Estado era primo de su madre. Quizás este parentesco es lo que más haya perjudicado su carrera en España; primero porque los falangistas le consideraban un republicano y en segundo lugar porque los expertos de la Filmoteca Nacional no le valoraron ni su talento ni su creatividad unidos indisolublemente a su independencia. Miguel Morayta nunca fue un director militante republicano. Sus películas son mero arte para el divertimento, para el consumo popular. El es un pionero del cine en color donde las películas duraban apenas tres semanas en cartel. De ahí lo prolífico de su obra. Como guionista, la mayor parte de los títulos son hallazgos de genio. Cuatro o cinco palabras para contar una historia que le podía pasar a cualquiera.
Las hemerotecas y filmotecas del Nuevo Continente vinculansu obra a las de los grandes directores y actrices de su época como Emilio «el indio» Fernández,Dolores del Río yMaría Félix. También dirigió auna Carmen Sevilla ingenua y encantadora en «La guerrillera de Villa» (1969) que sustituyó por problemas contractuales a su paisana Sara Montiel con Vicente Parra como galán. «He trabajado en toda América, no creo que no haya un país en el que no haya filmado; ha sido una aventura fascinante».
Los que defienden la memoria histórica han dejado en la «desmemoria» a este hombre del cine que llegó allí por casualidad. Miguel Morayta era un militar de carrera cuando estalló la guerra fratricida y luchó en el bando republicano.Fue condecorado en varias ocasiones. Como teniente general, artillero del ejército de Cataluña,defendió la legalidad. Y en Barcelona resistió cubriendo la retirada de exilados por la frontera francesa, cuando Yagüe entró victorioso en Barcelona. Tras el conflicto pasó mil y una aventuras en Francia y África hasta llegar en 1941 a Veracruz en un trasatlántico portugués. «No hay bando republicano, no hay más que gente que se subleva y gente que no (...), me pareció una locura de los compañeros», diría años después, mirando hacia atrás sin ira.
Con una mente despierta para su edad, Miguel Morayta recordaba que «en un campo de concentración de la Francia ocupada, una vieja amistad con un fotógrafo alemán a raíz de su afición mutua por el cine le salvó la vida, ya que su amigo era entonces comandante de la Gestapo y le libró de morir fusilado».Al llegar a México los recibió el Gobierno del presidente Cárdenas, les dio 300 pesos (unos 20 euros de hoy) y «a la calle, a buscarse la vida», recuerda con humor este ilustre escritor manchego. Él se resistió a trabajar como sus compañeros en una fábrica. «Yo al cine, dije». Y ahí empezó su odisea. Ochenta y cinco películas dirigidas y una veintena más como guionista. Domingo Ruiz, considera que es «el último romántico del séptimo arte, su oficio es hacer películas divertidas».
Si el tratamiento de los historiadores ha sido injusto y desigual, el de la consideración de los políticos nacionales, regionales y locales no se ha quedado atrás: han preferido el olvido. Todos tenemos una gran deuda pendiente con su memoria tras un olvido de cine. Hace poco tiempo ha sido catalogada en la Filmoteca Nacional (pero no rehabilitada para crítica y público) su película «Las aventuras de Cucurrante y Pinocho» (1942), realizada con refugiados españoles, que duerme en alguna estantería el sueño de los justos.
A pesar del interés y de la sensibilidad mostrada hacia su persona y obra por el presidente de la Junta de Comunidades, el doctor ciudarrealense José María Barreda, la delegación de responsabilidades en los niveles inferiores de la administración autonómica, provincial y local, no han dado fruto alguno. Este segundo libro sobre sus carteles inolvidables del maestro Morayta casi circula de forma clandestina.
Miguel Morayta -el oficial artillero más joven que tuvo el ejército español- aprovecha la disciplina para llevar una vida normal: hace poco sufrió un accidente, resbaló y se rompió la cadera. Ahora, ese espíritu castrense le mantiene con ganas de seguir la recuperación paso a paso, para seguir haciendo la compra y subir a su casa, en un tercer piso. «A esta edad, si deja usted las cosas y se sienta, se muere». Morayta sigue acudiendo puntual cada sábado a las 6, «como terapia», a un local de hostelería a charlar con compañeros de la profesión. Cree sin embargo, ya no se hace cine en México. «No es cine lo que se hace ahora, no tienen elementos, no pueden hacerlo, es otra cosa, nosotros éramos los números uno». Sin duda.
Domingo Ruiz, su descubridor, cree que este manchego universal necesita un homenaje nacional o al menos un reconocimiento castellano manchego porque estamos ante el último artesano del cine hispanoamericano. Conocemos su obra pero alguien tiene que escribir también la historia de su vida, una biografía centenaria que es la historia más apasionante y cruel de nuestras propias vidas. Con ciento dos años, el tiempo, juega a la contra. Y no es que no espase el tiempo, es que pasamos nosotros.Pase lo que pase, su obra permanecerá en el recuerdo. n
Nuestro cineasta más longevo, prolífico y olvidado nació casi por casualidad en Villahermosa (Ciudad Real) donde su padre, Francisco,ejerció de médico.
Domingo Ruiz es licenciado en Imagen por la Universidad Complutense. En sus ratos libres como funcionario de la UCL Investigando en la Filmoteca nacional, descubrió al manchego Miguel Morayta. Viajó en su busca a México y con dos libros de su filmografía(el primero dedicado a las fotografías de los rodajes) ha querido pagar parte de la deuda histórica que el cine español tiene con este hombre que durante más de medio siglo se codeó con los monstruos sagrados del cine hispanoamericano. «35 películas de Miguel Morayta» es un recorrido por la obra de un genio que sufrió el destierro tras la guerra y el asesinato civil del olvido por los franquistas y postranquistas que nunca admitieron ni su independencia creativa ni su talento narrativo. El libro que aparece esta semana en las librerías está editado por El gran turbinax, Ciudad Real, 2009, 62 Euros. Más información en www.librosdefotografia.com


lunes, 21 de mayo de 2012

"La Nao Capitana" de Florián Rey

FILM DE FLORIÁN REY


El cine español ha sido excesivamente maltratado por los historiadores, alguna vez con razón pero otras muy injustamente. Parece ser que el maltrato forma parte de nuestra idiosincrasia y no se sabe comportarse de otra manera.
A Florián Rey se le consideró un cineasta del régimen franquista cuando nunca comulgó con sus ideas, viéndose obligado a rodar infamias fílmicas acabó por retirarse antes de hora. En La nao capitana se imponen la falta de medios industriales y de libertad. Entre líneas se puede leer la historia de unos españoles que huyendo del hambre deben dejarlo todo atrás para labrarse un porvenir en tierras extrañas. La emigración es una experiencia muy dura. Pero la censura todo lo reduce al tema del sentimentalismo patriótico.
Por cierto un pequeño misterio. Cuando suben los catalanes al barco son cuatro gatos "y el xiquet", pero en la escena de la fiesta a bordo de la nao capitana aparece por arte de magia todo un esbart dansaire. ¿De dónde habrá salido? Qué misterio.
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sábado, 19 de mayo de 2012

"Ego", corto de Luis Torres

RODAJE DE "EGO"
Se ha rodado en la Universidad de Tarragona el cortometraje de ciencia ficción Ego del cineasta Luis Torres. En la foto Salvador Sáinz, izquierda, con las maquilladoras y otro actor del reparto.

martes, 15 de mayo de 2012

El veterano actor ha cumplido 90 años

DECLARACIONES
DE TONY LEBLANC

El actor Tony Leblanc ya ha cumplido 90 años realizando unas explosivas declaraciones en las que asegura que su mejor época se produjo durante la época franquista. De hecho los años de gloria de este actor, que llegó a ser muy popular, coincide con el tiempo con la dictadura por una serie de circunstancias. El auge de la comedia española se dio a partir de los sesenta.
Hasta la llamada Ley Miró en España había una industria de cine, a partir de este momento fue desmantelada en beneficio de las amistades personales.
"No me gusta mucho la política, simplemente soy demócrata y católico”, asegura en palabras concedidas a La Gaceta, algo que puntualiza añadiendo que “cuando mejor me fue profesionalmente fue con Franco”.
Pero deseo que quien gobierne lo haga lo mejor posible. Si Europa dice que somos el culo del mundo, ellos son el excremento”, considera, en alusión a la actual situación de crisis en el continente.
Pasamos un mal momento, fritos a impuestos, y encima Rubalcaba pide un Impuesto de Patrimonio. Eso es apropiación indebida”, considera.
En la Guerra Civil comíamos restos y mondas, pero era una España unida. Creo que España saldrá adelante si está unida y quiero morirme viendo una España unida”, concluye.
A mí no me extrañan mucho las declaraciones de Tony Leblanc, porque sus mejores años han coincidido en el tiempo con un régimen político. Si la dictadura nos reprimía, la democracia nos asfixia económicamente. Sobretodo en los últimos años con la grave crisis económica. Amiguismo, enchufismo, ha sido un mal endémico de los españoles desde los tiempos de los fenicios. Pero nunca con el descaro de las últimas décadas.

sábado, 5 de mayo de 2012

La corrupción de Chris Miller

GRAND GUIGNOL A LA ESPAÑOLA

Erase una antigua niña prodigio que creció y se convirtió en mujer. Pepa Flores o Marisol dio un salto adelante con este título de Juan Antonio Bardem, La corrupción de Chris Miller.
Producción de 1973 en la que Pepa cambiaba de género y de imagen. Sin embargo la crítica fue muy cruel y muy injusta con esta película.
Por si fuera poco, su antiguo mánager y productor que ganó una fortuna a su costa reclamó el salario íntegro de la actriz que se vio forzada a trabajar gratis y pasar calamidades.
Por cierto me extraña mucho que este productor no haya sido canonizado por los frikkies de turno diciendo que es un "icono", alabándole en los blogs como si fuera un santo de estampita como suelen hacer con personajes similares. En fin, no voy a ser malo.

40 Aniversario de Cine para leer

CUATRO DÉCADAS
AL SERVICIO DEL CINE

El anuario decano de la crítica cinematográfica en España, Cine para leer, viene editándose ininterrumpidamente desde 1972 por Ediciones  Mensajero. Surge como una recopilación de las críticas publicadas en la revista Reseña, ampliada en 1993 a todos los estrenos. Desde el año 2000 aborda en dos tomos semestrales el comentario a la totalidad de las películas presentadas
en nuestro país.
Los 52 volúmenes de crítica de cine de estas cuatro décadas
constituyen una aportación fundamental a la cultura cinematográfica de nuestro país y una base de datos de referencia para conocer la recepción que la sociedad española ha dispensado a las obras más singulares del cine, desde El Padrino de Francis F. Coppola, en el primer tomo, a Melancolía de Lars von Trier, en el último.
El anuario aparece firmado por un colectivo, Equipo Reseña, que ha
evolucionado mucho con el tiempo y donde han participado profesores, periodistas, escritores, cineastas y profesionales de distintos ámbitos, todos ellos animados por la pasión cinéfila, el debate crítico y el aprecio estético del cine. Desde la más insobornable independencia crítica han puesto de relieve la calidad cinematográfica en sintonía con espectadores exigentes para quienes degustar una película es una experiencia cultural.
Desde sus orígenes Cine para leer trata de mirar las películas con el
mismo rigor que se aplica a la narrativa, la poesía o el teatro. En el deficitario periodismo del tardofranquismo huyó de la gacetilla apresurada para llevar a cabo un auténtico análisis del film, considerando el contexto social y cultural, además de los valores estéticos y la innovación en los temas y sus tratamientos que, desde poco antes, están aportando la Nouvelle Vague y el conjunto de los nuevos cines europeos. En esa época emerge el cine más político (la cámara como arma de combate), se asiste a la decadencia agónica del western y al final de la carrera de los maestros del primer sonoro.
Desde 2003 coexiste la edición impresa con la versión digital de
www.cineparaleer.com, que publica una selección de críticas de los estrenos semanalmente.
Más información en www.cineparaleer.com

Ángel A. Pérez Gómez
José Luis Sánchez Noriega, coordinadores de Cine para leer.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Carta de Sebastián D'Arbó

MI VERDADERA MARCHA
DEL CINE EN 1988

A raíz de lo publicado por Javier González EL pasado 10 de marzo de 2012 en la web Otros Mundos , con motivo de la reciente celebración del 1º FESTIVAL D'ARBÓ DE CINE PARAPSICOLÓGICO, y en la que se hace referencia a la no inclusión dentro de la programación del festival de mi penúltima película CENA DE ASESINOS de 1988 (recientemente he hecho la última, EL MISTERIO FASSMAN, que sí que se proyectó) y cuya película motivó mi abandono del cine de largometraje para la pantalla grande (no así en televisión), dejando de esta manera huérfanos a los seguidores de mis películas y también a todos los amantes del cine parapsicológico.
Dice Javier en la web que fue causado por la utilización de la tijera del productor y también debido a los recelos de la Generalitat. Pues bien, debo de confirmar  que lo que dice es bien cierto, aunque debo precisar que lo que hizo el productor fue desvirtuar el contenido de la película y lo que hizo la Generalitat fue mucho más que recelar, lo que realmente hizo fue boicotear sistemáticamente mis proyectos cinematográficos e intentar marginarme profesionalmente.
Al respecto debo de manifestar  públicamente a todos los seguidores de mis películas, que mi marcha del cine para la pantalla grande no fue solamente debido a lo ocurrido en la producción de CENA DE ASESINOS, en la que en su día llamé públicamente al productor: "Cena de Asesinos o cuando el asesino es el productor", sino que también fue motivado por la marginación persecutoria que sufrí durante años por parte de  los Serveis de Cinema de la Generalitat de Catalunya, boicoteando sistemáticamente mis proyectos cinematográficos, excluyendo arbitrariamente mis películas del sistema de ayudas económicas o subvenciones previas para que estas no se convirtieran en realidad.
Sin embargo más de treinta años después de esta persecución que considero prevaricatoria, gracias al público seguidor todos mis películas parapsicológicas y también otras del género siguen existiendo, llegando a convertirse en míticas películas para los cinéfilos amantes del género fantástico parapsicológico, además español y catalán.
Sebastián D’Arbó
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