jueves, 29 de noviembre de 2012

El nuevo film de Óscar Aibar se estrenará en cines el 14 de diciembre

EL BOSQUE

Cuando, en 2002, Albert Sánchez Piñol escribió “La piel fría” (Ed. La Campana) nadie podía ni siquiera imaginar que una novel·la de género fantástico se pudiera convertir en el éxito más abrumador de la literatura catalana de todos los tiempos. Traducida a 37 lenguas y con una cantidad ingente de ejemplares vendidos, “La piel fría” rompió todos los moldes y acercó toda una generación a la literatura mediante un estilo ágil y muy original que bebe, pero, de los grandes autores con los que todos hemos empezado a leer: Stevenson, Verne, Salgari o Lovecraft. Desde entonces Piñol ha sabido cultivar un público absolutamente fiel a su narrativa y consolidar a cada obra su peculiar y
atractivo universo personal (“Pandora en el Congo“, “Trece tristes trances“).
La idea de llevar a la pantalla “El bosque“, uno de sus relatos recopilados en su primera obra de ficción publicada (“Les edats d’or“, ed. La Campana, 2001), surge de nuestra admiración por la obra de este autor, así como del deseo de realizar un cine de género diferente, basado en una mirada personal y en un estilo de contar propios.
El bosque” es una historia en la que se adivinan ya todos los elementos que configurarían después del universo de Piñol. Por un lado encontramos uno de sus temas más recurrentes: la lucha de lo natural (el caos y el fantástico) contra lo humano (la civilización y lo racional). Por otro, el miedo ancestral al monstruo (el desconocido y lo diferente), en la contemplación del horror nos vemos todos reflejados.
El bosque” transcurre en un paisaje duro y muy peculiar, el Matarraña, muy bien conocido por el autor ya que es la tierra de sus antepasados, donde pasó los veranos de su infancia y a la que suele retirarse a escribir. Esta pequeña región de rocas sinuosas y extrañas, olivos retorcidos y alimañas acechantes, está situada en la franja de Teruel que limita con Tarragona. Una de sus grandes peculiaridades es el idioma, un catalán antiguo con influencias aragonesas y valencianas que otorga a nuestra historia un rasgo de personalidad muy especial. Tanto esta lengua como el paisaje ayudan a construir el microuniverso propio en el que se mueven los personajes.
Los personajes de “El bosque” aman, se ilusionan, sufren, pero sobre todo luchan por sobrevivir en este peculiar universo en el que hace falta lo fantástico, no sólo como una vía imaginaria de evasión a una cruda realidad sino como una literal vía de escape para salvar la propia vida.
La ambientación rural es otro de los elementos que más nos atraen de la historia, que es también una historia de amor. La fusión del costumbrismo rural con el elemento fantástico (algo que hemos bautizado medio en broma como “agrofantástico“) no es algo muy frecuente en nuestro cine y estamos seguros de que atraerá al espectador. La lucha contra los elementos por el fruto de la tierra, la proximidad del bosque, la noche y sus misteriosos pobladores, son algo que en la mayoría de los casos sólo se separa de nosotros por un par de
generaciones.
El rodaje se desarrolló durante seis semanas. Cinco semanas en la masía de Can Vinyals (cerca de Vila-Rodona en Tarragona) para rodar los interiores de la masía y el bosque, y una semana en el pueblo de Arnes (Terra Alta- Tarragona) para rodar el pueblo y los exteriores naturales.
Ramon Vidal
Fausto producciones


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