sábado, 25 de agosto de 2012

Un siglo de Narciso Ibáñez Menta

MAESTRO Y AMIGO
Narciso Ibáñez Menta en "Obras maestras del terror"
Siempre he comentado que para mí el mejor actor de cine fantástico español es Narciso Ibáñez Menta, no lo digo para fastidiar a ciertos aficionados al género, sino porque así lo creo.
Yo era un adolescente en aquella noche histórica en la que se emitió El hombre que perdió su risa. Se trataba de un episodio de Mañana puede ser verdad que se grabó en Argentina. Cuando Narciso Ibáñez Menta y Narciso Ibáñez Serrador se trasladaron a España trajeron esta grabación para mostrársela a los responsables de TVE que entonces se emitía en el Paseo de la Habana.
Los directivos se mostraron interesados y así fue como nuestros ídolos comenzaron a trabajar en nuestra televisión. La primera grabación que emitieron fue precisamente la que os digo, la grabación argentina (la única que emitieron grabada en el país del tango) de El hombre que perdió su risa.
Yo me quedé clavado ante el televisor y automáticamente me hice fan del protagonista Narciso Ibáñez Menta y posteriormente de su hijo Chicho. Yo crecí viendo esta serie en televisión y mi interés por este género vino de ahí.
El episodio al que hago referencia cuenta la trama de un payaso que hace reír a todo el mundo pero que tiene una esposa algo pelmaza. No la puede asesinar porque perecería en la silla eléctrica así que tomó paciencia.
Un día vienen unos extraterrestres y se presentan ante él. Le cuentan de que son inmortales, nada les puede matar pero que no son felices porque han perdido el sentido de la risa. Desean saber cual es su secreto.
El clown acepta mostrarles el secreto a cambio de la inmortalidad. Los extraterrestres aceptan el trato y el clown les cuenta de que el secreto de la risa está en la crueldad, la gracia que nos hace ver hacer el ridículo y la humillación de todo ser humano.
Creyéndose inmortal el clown asesina a su esposa, va a juicio y es condenado a muerte, estallando en carcajadas cuando el tribunal le condena creyéndose que la silla eléctrica no le hará ningún daño. Pero no es así. El clown muere achicharrado en la silla eléctrica, los extraterrestres le habían engañado. Por primera vez en siglos empiezan a reírse. "Ese humano tenía muchísima razón", y añaden "es la crueldad lo que hace reír a la gente, como nos reimos de la suerte de ese imbécil que se ha creído que lo íbamos a convertir en inmortal".

1 comentario:

  1. Grande entre los grandes sin duda alguna, que lástima que ese episodio, como tantos otros, hoy por hoy este en paradero desconocido, privándonos a muhos de disfrutarlo hoy en día.

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