martes, 3 de abril de 2012

Recortes brutales del Gobierno de Rajoy

MALOS TIEMPOS
PARA LOS CINEASTAS

Las alarmas se encendieron con la primera entrevista concedida a EL PAÍS por el entonces flamante secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle. “El cine español ha de saber que tiene por delante un presente complicado”. Ese presente no ha tardado en hacerse realidad: en el monumental tijeretazo cultural que esconden las frías cifras de los Presupuestos Generales del Estado, adelantadas someramente el viernes y que hoy serán detalladas en el Congreso de los Diputados por el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro, todo parece indicar que el cine se llevará la peor parte. El hachazo promete ser mayúsculo y superará con mucho el 21% de recorte adjudicado al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en conjunto. Podría llegar, según las fuentes consultadas por este diario, hasta el 35% en lo relativo al Fondo Nacional de Cinematografía, del que salen las ayudas a la producción de películas.
El sector del cine, que no ha desplegado en el pasado especial sintonía, por decirlo de un modo suave, con el PP, y sí ha demostrado un poder de influencia notable en la política de los sucesivos gabinetes de Cultura de los gobiernos de Zapatero, esperaba con aprensión el anuncio de estos presupuestos. No hay que olvidar que algunas de las mayores peleas planteadas por el mundo de la cultura provinieron en pasadas legislaturas de las trincheras del cine.
Este mundo ha vivido en los últimos meses instalado en el temor de que una era (la de las subvenciones) está a punto de terminarse. De momento, los rodajes han disminuido drásticamente. Casi nadie se atreve a iniciar uno con la que está cayendo.
En los cuatro primeros meses de 2012 (y las cifras son de ayer mismo), se comunicaron al Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA) —existe la obligación de anunciar el principio de un filme al menos 15 días antes de la fecha elegida para su arranque— un total de 25 rodajes (siete en enero, 11 en febrero, seis en marzo y uno en abril) frente a los 74 del mismo periodo de 2011. Además, la mayoría de los proyectos comunicados a la Administración no son largometrajes, sino cortos o documentales; según cálculos efectuados por este diario, solo se ha comenzado a rodar unos 10 películas de ficción en 2012.
Cierto es que en el reparto de los recortes todos se llevan lo suyo... y no solo en el mundo de la cultura; recordemos que el Ministerio de Asuntos Exteriores bate el récord con un 50% de tijeretazo. Tampoco se libran grandes instituciones como el Teatro Real (15%); la Biblioteca Nacional (14%, precisamente en el año de la celebración de los actos de su tricentenario); o los museos Reina Sofía (17%) y el Prado (24%).
Estos porcentajes de rebaja quedan con todo muy lejos de los que complicarán el futuro del cine español tal como lo conocíamos: los 76 millones del presupuesto en 2011 del Fondo Nacional de Cinematografía se quedarán este año en torno a los 50.
Aunque la cifra tiene truco: de esos cerca de 50 millones hay que descontar ya los 35 millones (hay quien sube el cálculo hasta 40) que se aprobarán en breve mediante orden ministerial y que son los que están destinados por ley a pagar las deudas contraídas por Cultura, las ayudas por taquilla, con las películas estrenadas en el segundo semestre del 2010. Esta orden solo está pendiente de ser publicada en el Boletín Oficial del Estado para entrar en vigor.
Y si el presupuesto del fondo sufre cerca de un 35% de recorte, el hachazo al ICAA, que dirige la recién nombrada Susana de la Sierra, se acercará, según las fuentes consultadas, al 37%.
Conviene recordar que de esa partida del ICAA es de donde salen las aportaciones a los tres festivales (San Sebastián, Málaga y Huelva) en cuyo patronato se sienta un representante del ministerio Cultura. Y no se trata precisamente de cantidades pequeñas: sin ir más lejos, el año pasado el festival de San Sebastián recibió un millón de euros, mientras que el de Málaga obtuvo 100.000 euros.
Otra de las partidas del ICAA en entredicho será la destinada a las ayudas a la cooficialidad, que en 2011 contaban con un fondo en torno a los ocho millones de euros (la mitad aportada por la Administración central y la otra por los Gobiernos de las comunidades autónomas). Ese dinero se destina al fomento de producción de películas en lenguas cooficiales.
Por si este panorama no fuese lo bastante turbio, según la todavía vigente Ley de Cine de 2008, el Fondo Nacional de la Cinematografía debería ir creciendo hasta 2013 con el fin de alcanzar la cifra de los 100 millones. No hace falta decir que, hoy por hoy, esa quimera presupuestaria se antoja como una meta absolutamente inalcanzable.

Fuente EL PAIS Iker Seisdedos / Rocío García 2 ABR 2012



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