lunes, 5 de marzo de 2012

Malos rollos de ayer y de hoy

EL "CINE" DE PILAR MIRÓ
En los últimos años se ha puesto de moda atacar la gestión que hizo Pila Miró al frente del Instituto de cinematografía y de las Artes Audiovisuales pero sin embargo siempre se ha concretado poco. Muchos blogeros son muy jóvenes y no conocieron a dicha señora o eran niños cuando hacía estragos pero ha sido el personaje más negativo del cine español, incluso superando al propio dictador Franco que si bien impuso una férrea dictadura al menos en la parte económica su gestión fue menos mala que la vivida a partir de 1982 por dicho personaje.
En épocas e Franco ya se subvencionaba el cine pero siempre a posteriori. Es decir, cuando rodabas la segunda película de una productora te pagaban la primera, cuando hacías la tercera te pagaban la segunda y así sucesivamente. Con este sistema se intentaba que la industria tuviera continuidad.
En el caso de la Ley Miró las subvenciones se daban antes de empezar el rodaje. Te pagaban el 50% del presupuesto de la película. Había otra subvención de un 15% cuando se estrenaba la película para todas las producciones nacionales, o al menos de eso hablaron en televisión los responsables. Ese 15% era a fondo perdido. Las anticipadas eran a devolver. Es decir si la película daba dinero debías devolver el importe de la subvención pero como las películas no se estrenaban y no se veían nunca no se podía devolver.
En ninguna parte del mundo se producía un caso semejante, ni siquiera en los países comunistas cuando existía el comunismo. En este caso las películas las producía el Estado que se convertía en productora, en empresa, y su máximo anhelo era recuperar lo invertido.
En Cataluña te pagaban un 25% a fondo perdido si proyectabas las películas en catalán dentro del territorio catalán, por supuesto, pudiéndolo estrenar en castellano en el resto del Estado.Las televisiones pagaban un 30% como derechos de antena, es decir, una vez terminada la película la podían pasar dos veces sin tener que pagar derechos porque ya lo habían hecho de forma anticipada.
Sumando las cantidades resultaba que te daban el 105% de subvención con lo que la película ya estaba amortizada sin estrenarse.
El error de Miró resultó que en primer lugar se apostó por cineastas novatos o marginales. Gente que soñaban con rodar cine de autor como Luchino Visconti o Akira Kurosawa olvidándose que estos grandes autores como los citados y otros semejantes son personas completamente incómodas para las autoridades de sus respectivos países y que no tienen nada que ver con la gente adocenada a la que se subvencionaba en España.
Si las películas no se estrenaban o fracasaban no podían devolver la parte de la subvención que tocaba, por lo cual ese dinero se perdía. Si tenía éxito tocaba devolver, por lo cual era mucho más entable producir un fracaso que un éxito. Hecha la Ley, hecha la trampa.
En otros países cuando se producían fracasos los responsables de quienes aprobaban los proyectos eran despedidos. Eso pasó en la Metro Goldwyn Mayer cuando películas como El pirata de Vincente Minnelli no daban dinero. Le costó el cargo a Louis B. Mayer que fue despedido.
En los países comunistas, si el Estado producía películas que fracasaban, quienes aprobaban los proyectos eran destituidos y en algunos casos juzgados.
Recordemos el caso de Acónito Films en los años 80, que producía películas de terror con el "hombre lobo" nacional. La financiación procedía de un banco japonés que perdió mucho dinero. El director del banco se suicidó por considerarse responsable de la enorme pérdida económica.
En España los responsables de los fracasos jamás fueron destituidos, jamás se les pidió cuentas. Alegremente te denegaban la subvención de cualquier película, como por ejemplo Melodía para matar de Francesc Herrera, "porque era muy comercial" (sic).
Con lo cual los profesionales españoles tenían las manos atadas ¿para qué buscar un éxito si te denegarían la subvención? quien invierte quiere recuperar el dinero y si el negocio está en producir películas que no se estrenan ya se sabe que la pela es la pela.
Mientras tanto Pilar Miró declaraba antes las cámaras de Televisión Española "en España ya no se hace cine de género gracias a Dios".
En 1988 todos los sindicatos del espectáculo como CNT, CCOO, UGT, TACE y demás se reunieron en un cine de Madrid para hablar de la grave situación que estábamos padeciendo y exigieron al Estado que financiara películas más comerciales. Antonio Giménez Rico en el único festival de Platja d'Aro declaró que "eso de café para todos, nunca". Según él los sindicatos no representan a los trabajadores del mundo del cine, entonces quién sí los representan. La respuesta era evidente, los destinatarios de las subvenciones, es decir ellos.
Lo que ha pasado en España ha sido un caso de malversación de fondos públicos flagrante. Tendría que haberse tipificado como delito y no se hizo.
Los responsables de la Ley Miró tendrían que haber ido a la cárcel porque fueron los auténticos culpables de todos los males de nuestra paupérrima industria.



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