lunes, 20 de febrero de 2012

Juan Piquer, Mago de la serie B

PRESENTACIÓN EN VALENCIA

Jorge Juan Adsuara, Miguel Angel Plana, Rafa Gassent, Salvador Sáinz
Por fin tuvo lugar en una céntrica cafetería de Valencia la presentación del libro Juan Piquer Simón, mago de la serie B, editado por Fantcast y coordinado por Jorge Juan Adsuara.
El propio Adsuara y Salvador Sáinz (en la foto) uno de los redactores del mismo estuvieron presentes junto a Miguel Ángel Plana y Rafa Gassent.
En el público asistente los técnicos y algunos actores de la producción La isla del diablo, una de las últimas que rodó precisamente en suelo valenciano.
La presentación fue todo un éxito dada la expectación que ha despertado su edición, realizada con mucho esmero. Los autores han volcado todo su cariño en él porque Piquer se lo merecía.
Salvador Sáinz
Se hizo un estudio de la carrera de Juan Piquer que si bien se desvinculaba del cine español de la época, "El cine de boina", también del cine fantástico español, mal llamado "fanta terror" porque es una palabra redundante, que era entonces considerado un subgénero porque era un refrito de producciones estadounidenses rodadas cuarenta años antes.
Los historiados especialistas suelen decir que Pilar Miró hundió el género. Eso es falso. A finales de 1982, cuando Miró accedió al cargo el fantástico español ya estaba hundido. El cine erótico le comió todo el terreno y los actores se reciclaron o desaparecieron.

Cuando Juan Piquer apareció con su viaje al Centro de la Tierra, la moda ya había pasado pero el planteamiento industrial eran completamente distinto. Piquer se desmarcó de lo que se había hecho hasta aquel momento.
Cuando se promulgó la Ley Miró ya había rodado la trilogía verniana, Supersonic Man y Mil gritos tiene la noche.
Algún día habría que estudiar con rigor la Ley Miró sin caer en el falso panfleto y poner en evidencia sus contradicciones. Piquer no se sumó a esta tendencia del cine de la época porque lo consideraba improductivo. Rodando en inglés, en versión original en este idioma, porque al público anglosajón no les gustan las películas dobladas (que suenan distintas) obtenía mayores réditos en taquilla que con las cintas subvencionadas e invisibles.
Rafa Gassent, Salvador Sáinz
El mayor problema de Piquer fue la época que le tocó vivir en que la industria cinematográfica española se venía abajo por una serie de circunstancias más difíciles y largas de explicar.
El equipo de La isla del diablo rememoró su experiencia con Juan Piquer cuyo making off me hizo recordar el rodaje de La grieta.
En algo estábamos de acuerdo, nadie habla mal de Juan Piquer, mejor dicho casi nadie ya que ese "alguien" ya no vive es mejor olvidarle, porque como profesional fue modélico y también como persona. Para mí de las mejores que he tenido la oportunidad de conocer.


7 comentarios:

  1. Me han pasado el libro y acabo de leerlo: enhorabuena por esta obra magnífica, hacía falta rendir un homenaje al gran Piquer Simón. Felicidades a todos los que lo han hecho posible. No estoy de acuerdo con la afirmación falsa (o por lo menos, esquinada) de que la Miró no tuvo nada que ver en el enterramiento del cine de género en España. Sí que lo tuvo, y bastante. Cuando ella llegó a la Dirección General de Cinematografía, es verdad que el cine de terror español había decaído mucho, pero la Miró no sólo no movió ni un músculo por resucitarlo, sino que abogó por un cine opuesto: el de “tazón y boina”, como muy bien lo definía Piquer (cine del que por cierto nadie se acuerda, a excepción de “Los santos inocentes”, popr algo será). Y es verdad que ella odiaba el cine para las masas (como si el de ella no fuese destinado al gran público) pero tenía inquietudes “intelectuales” (sus películas vistas hoy en día son un tostón y tampoco se acuerda nadie de ellas) y el cine de género le parecía cosa de descerebrados y de bajo nivel cultural. No me extraña que fuese precisamente a partir de su gestión cuando apareció la tan cacareada “crisis del cine español”. El libro no es una tesis sobre la Miró, aunque se la mencione sin entrar en muchas profundidades, sino sobre Piquer, que es como tiene que ser. De igual modo que el texto de este blog tampoco es un estudio sobre la Miró, y tampoco entra en mayores profundidades. Pero en una cosa estamos de acuerdo: nadie ha entrado todavía a escribir un trabajo sobre los verdaderos méritos y deméritos de la Ley Miró, y que toda una generación de cineastas (precisamente los que cultivaban el cine de géneros en España) maldice el día que la Miró llegó al poder, porque los mandó a todos al paro. Y eso nadie puede decir que sea falso. Que se lo pregunten a los interesados.
    Por lo demás, enhorabuena por el libro!!

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  2. Pilar Miró odiaba el cine comercial, el cine de género, y lo asfixió. Pero las películas del terror español se hundieron solas. Ya estaban hundidas cuando esa señora accedió a su cargo. A quien perjudicó fue a la gente nueva que salía en aquel tiempo pero también a los cineastas que no eran de su círculo de amiguetes como José Luis Dibildos.

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  3. A eso vamos. Lo que se comenta en el libro no es que la Miró hundiese el cine de terror, sino que, y cito a uno de los autores, "le dió el tiro de gracia" al cine de géneros. Y el cine de géneros no es sólo el terror, por mucho que nos gusten las películas de miedo: también el eurowestern, el bélico, la comedia, el cine de aventuras, etc. O sea, el cine de evasión que se hacía en España-Europa desde una perspectiva más bien B, para la generalidad del público. Y sí, perjudicó a la gente nueva que no era de su círculo, pero también a los cineastas veteranos que vivían de ese cine. Es decir, a casi todos. Es verdad que las cosas habían cambiado y todo aquel cine mermaba su producción, pero Miró, desde el poder, pudo fomentar un renacimiento de los géneros (que habían demostrado dar dinero a la industria) ajustados a los nuevos tiempos y a las nuevas mentalidades y no es que no pudiera, es que aprovechó su ocasión para enterrarlo, y con rabia. De ahí que toda una generación de cineastas (los que hoy son recordados por la gloriosa etapa del cine de géneros en España) la odien profundamente. Empezando por el propio Piquer, que como bien dices no se vió afectado, pero porque empezó a hacer cine muy tarde, por libre, sin nada que ver con el cine de la época anterior. Lo que pasa es que él también distribuía trabajos ajenos, y al desaparecer aquel cine su distruibuidora se hundió. Y le sentó fatal, como dice el propio Piquer en el libro.
    En cuanto a que las películas de terror españolas se hundieron solas, te doy la razón. Porque excepto cuatro el resto eran muy malas. Vistas hoy en día tendrán su gracia, pero hasta en una revista especializada como la llorada "Terror Fantastic" (que era de aquella época) no se cortaban a la hora de ponerlo a parir, y con razón. Con ese nivel aquellas películas no podían mantener el "engaño" (digamos mejor la "ilusión") sobre el público durante mucho más tiempo...

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  4. Eso a mí me lo dejaron muy claro cuando publiqué mi novela "Estruch", en realidad un proyecto cinematográfico. Si presentas películas de vampiros ni un duro. Si quieres dinero debes hacer el cine que nos interesa.
    De todas formas lo que es necesario es el rigor y no repetir siempre lo mismo. Explicar con todo detalle el daño que hizo Pilar Miró al cine español y denunciar a sus cómplices. Como yo llevo muchos años en eso, lo he vivido y en algunas mesas redondas he tenido enfrentamientos son sus cómplices. Piquer fue coherente en esa época, otros no.

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  5. Exacto. Pocos se atreven, incluso en la actualidad, a decir lo que había, con todas las letras. En este libro dedicado a Piquer hay al menos tres autores que con valentía mencionan directamente a la Miró (incluso a la mentalidad "oficial" del gobierno de entonces en relación con la cultura) como parte importante de un proceso de descomposición que su llegada al poder y sus leyes culminaron con "éxito", dando ese "tiro de gracia". Pero como digo, este es un libro sobre Piquer, y no sobre la Miró. Es natural que a ella se la mencione con un mínimo relieve (que no protagonismo; recordemos que la estrella aquí es Piquer Simón), como lo es también que no se ahonde en todas y cada una de las causas económicas, sociales y políticas que derivaron en la muerte del cine de géneros, tal y como se entendió durante los veinte años anteriores. Aunque existan textos sueltos y capítulos en otros libros haciendo referencia a la agonía de ese cine y su óbito "oficial" en la España de los 80, esa crónica está aún por escribir. Daría para un pedazo de libro. Que alguien recoja el guante.

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  6. Yo ya he hablado muchas veces de santa Pilar pero en realidad al vivir en Cataluña todos los conflictos los he tenido con la delegación en Barcelona en manos de la Generalitat. Éstos eran mucho peor que la susodicha santa (como la llamaba) porque, entre otras cosas, nos arrebató el festival de Sitges. Maniobra por cierto aplaudida por los frikkies de la época.
    Hundieron a Ignacio F. Iquino y a José Antonio de la Loma a los que les hicieron la vida imposible. Un compañero llamado Francesc Herrera les presentó un thriller y le respondieron "denegamos su solicitud porque es un proyecto muy comercial". Cuando Sebastián D'Arbó presentó "Cena de asesinos", y eso lo sé por un testigo presencial, en la Comisión de Valoración Técnica comenzaron a gritar como energúmenos "¡Ni un duro para D'Arbó!".
    Quienes trabajamos en esta autonomía no teníamos trato directo con Madrid, porque los proyectos los teníamos que entregar en Barcelona y dicha comisión los "filtraba".
    Finalmente la producción barcelonesa fue reducida a su última expresión condenándonos al ostracismo.
    Historias yo podría contar muchas. En Madrid, cuando Amando de Ossorio presentó "Serpiente de mar" Pilar Miró le respondió "Aquí no subvencionamos cine de imitación" (palabras textuales).
    En 1986 hubo una reunión en un cine de Madrid de todos los sindicatos (CCOO, UGT, TACE y demás) para reclamar un cambio en la política de subvenciones y las concedieran también a las películas de género (la palabra exacta fue "cine industrial"). Los protegidos de la santa, como Antonio Giménez Rico respondieron que dichos sindicatos no representan los intereses de los trabajadores y que "Café para todos, jamás".
    Un miembro de dichas comisiones técnicas, que concedían subvenciones, declaró "Todo va muy bien, todo va mejor que nunca, y el que quiera hacer cine industrial que pida subvenciones al Ministerio de Industria" (palabras textuales de las que yo fui testigo).
    Hay un libro de Luis Pérez Bastias, "Las mentiras del cine español" que tal vez te interese. Se publicó hacia 1996 por Royal Books en Barcelona.

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  7. Sí, sí, lo compré en su momento y es un libro apasionante, del que poco se habla pero que encierra verdades escalofriantes.
    Ya ves, qué triste lo que hicieron la Miró y sus secuaces ideológicos, básicamente los socialistas y acólitos, con el cine "de entretenimiento". Todo lo que oliese a cine comercial lo consideraban pura basura y fruto del régimen anterior, por lo tanto rechazable, facha y asqueroso. Lo que había que hacer era adoctrinar a las masas y ofertarles películas de ambiente rural, realista, social, sobrio, sin tontadas fantasiosas o espectaculares... Ese fascismo cultural hizo mucho daño. En todo ello había un ánimo revanchista descarado contra todo lo anterior. Lo de "¡ni un duro para fulanito o menganito"! era su frase recurrente. La anécdota que comentas es similar a la que cuenta Piquer en el libro, que cuando fue a pedir subvención para "Slugs" le dijeron que no se la daban por estar parcialmente rodada en el extranjero y que si quería subvenciones para películas comerciales que fuera al Ministerio de Comercio. Pero qué graciosos...

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