martes, 9 de agosto de 2011

Recuerdo de un justiciero mexicano

JOAQUIN MURRIETA (1965)

California era mexicana, fue anexada por Estados Unidos en 1848, bajo el imperio de la Doctrina Monroe de 1823. Luego vendría el anexionismo de Texas, Sonora, Nuevo México y una porción de Arizona.
Ese mismo año, 1848, se descubre la primera pepita de oro en Yerbas Buenas, Los Angeles. La noticia se expande por América, llega a Chile y desde los puertos zarpan barcos con enganchados con los frutos de la mina. En California pronto la xenofobia y el racismo para con el latino se convertirá en persecución y muerte. Muchos de ellos abrazarán el bandolerismo, entre ellos Joaquín Murieta.
Joaquín Murrieta(1829-1853), también llamado el Robin Hood de El Dorado, fue una figura legendaria en California durante la Fiebre del oro de la década de los años 1850. De uno u otro modo, para algunos activistas políticos su nombre ha simbolizado la resistencia latinoamericana ante la dominación económica y cultural de los angloparlantes en las tierras de California.
Jeffey Hunter y Arthur Kennedy
Varias películas tratan del tema que nos ocupa pero son muy pocas las que tratan de ese tema histórico, quizá la serie de El zorro, muy manipulado en la versión de Antonio Banderas, pero fue una etapa muy negra en la historia de los Estados Unidos, muy rica por cierto en páginas oscuras y siniestras.
La película de George Sherman, lejos de ser una obra maestra, si es digna y honesta. Arroja luz sobre ese tema, simpatiza con los mexicanos aunque, claro, estamos ante una película rodada en España y con nacionalidad española. Resulta muy curioso que en una época en la que no se podía hablar de revoluciones en nuestro país se rodaran películas como ésta y otras sobre Pancho Villa sin ningún problema.
Bueno, tenemos el caso de El Doctor Zhivago sobe la revolución soviética, en la que los extras tenían que cantar la Internacional ¡en inglés! provocando que la policía franquista se personara ipso facto en el plató porque recibió noticias de ciudadanos que al oír estos cantos se creía que había estallado una revuelta en España.
Jeffrey Hunter, actor muerto prematuramente, fue Jesucristo en Rey de reyes de Nicholas Ray para Samuel Bronston. En el reparto está apoyado por el impagable Roberto Camardiel como Jack Tres Dedos, un auténtico bandido mexicano que operaba en California, Arthur Kennedy y una pleyade de actores gratos al público como el gran Frank Braña y Pedro Osinaga.
Sherman toma partido por el bandido, no lo toma como un simple salteador de caminos, sino como un justiciero que buscaba lo mejor para su gente. Aquella época fue triste e ignominiosa para los mexicanos a los que los Estados Unidos, los vecinos del norte (o los gabachos norteamericanos) les llegaron hacer la vida imposible, explotándolos de forma ruin y mezquina.
Si se han rodado muchas películas sobre la temática de la población afroamericana, los esclavos negros o los indios pieles rojas, la temática latina es escasa y menos conocida aunque no por ello fuera menos terrible.
La película es pues correcta, simpática, agradable y está realizada con tesón, pulcritud, profesionalidad. Es una más que honesta serie B digna de tenerse en cuenta.

Sara Lezama, Jeffrey Hunter y Arthur Kennedy

Joaquin Murrieta
1965
España
Director: George Sherman
Reparto: Jeffrey Hunter, Arthur Kennedy, Diana Lorys, Sara Lezana, Roberto Camardiel, Pedro Osinaga, Frank Braña, Mike Brendel, Gonzalo Esquiroz, Juan Cazalilla, Julio Pérez Tabernero, David Thomson, Fernando Villena, Héctor Quiroga ,Andy Anza
Guión: James O’Hanlon
Fotografía: Miguel Fernández Mila
Música: Paco Michel, Antonio Pérez Olea

Durante el rodaje de La nueva cenicienta en Madrid, con Marisol y Antonio, John Wayne visitó a George Sherman, director de esta película y de Joaquiín Murrieta. Más años trabajó con Wayne en El gran Jack.


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