domingo, 10 de julio de 2011

Cine negro en la España negra

UNA MUJER CUALQUIERA (1949)

Siempre se nos dice que el cine español es pésimo pero esta aseveración gratuita sólo demuestra desinformación e ignorancia. Hace un par de días pude ver dos ejemplos de cine policíaco de Hollywood, La cena de los acusados y Ella, él y Asta que son de una mediocridad insultante pero que incluso gozan de un cierto prestigio histórico mientras nuestras películas del género son ignoradas. Este es el caso de la película que nos ocupa de Rafael Gil, Una mujer cualquiera que data de 1949.
Rafael Gil empezó su carrera rodando cortos propagandísticos de la República durante la guerra civil española, Sanidad (1937); Soldados campesinos (1938); Salvad la cosecha (1938); Resistencia en Levante (1938). Luego rodó otros pero para el otro bando, La corrida de la Victoria (1939); La copa del Generalísimo en Barcelona (1939); Flechas (1939); Ametralladoras (1939) y finalmente acabó su carrera criticando el camaleonismo ideológico de muchos españoles durante la transición a la democracia. Lo que se les llamó chaqueteros. Resulta paradójico conociendo su pasado.


Una mujer cualquiera tenía una estrella internacionalmente famosa, María Félix, entonces en la cúspide y que según malas lenguas obtuvo un salario de estrella desorbitado. En la actualidad este detalle carece del menor interés. A pesar de ser una película olvidada a causa de la corrupción de los escritores que abordan el fenómeno cinematográfico en España que se dedica a despotricar sistemáticamente contra toda producción nacional de forma acrítica, la película de Gil es una excelente muestra de cine negro que está llevado con inusual inteligencia y que cuenta con un recital de la diva Félix que se integra plenamente en la trama, apoyada por un convincente galán, Antonio Vilar, en un papel oscuro y siniestro aunque no exento de contradicciones.
La trama gira sobre un asesinato y una falsa culpable, una mujer que se ha visto obligada a separarse de su marido responsable de la muerte de su hijo en común que se va degradando hasta tocar fondo y conocer de forma fortuita a un desaprensivo que la manipula sin escrúpulos.
Félix tenía fama de mujer fatal, capaz de responder a un periodista impertinente que le preguntó si era lesbiana "Si todos los hombres fueran tan feos como usted, claro que sería lesbiana".
En la película de Gil está a la altura de su leyenda, una mujer repleta de enigma y misterio, pero en el fondo una falsa culpable al estilo Hitchcock que se ve involucrada en un asunto turbio sin desearlo. Una mujer que conserva su compostura en horas bajas, que se hunde en la miseria moral y económica sin perder su elegancia. Antonio Vilar es perfecto como el truhán canalla que la lleva por el camino de la destrucción y el resto del reparto sabe cumplir dignamente con su cometido. Una buena película que si fuera extranjera tendría actualmente mejor reputación y viene a demostrar que es falso que todo el cine español sea malo y todo el cine de Hollywood bueno. Los americanos tienen mucha tecnología y dinero, pero los españoles pusimos sentimiento en nuestras aventuras cinematográficas.

Una mujer cualquiera
Año de producción: 1949
País: España
Dirección: Rafael Gil
Intérpretes: María Félix, Antonio Vilar, Mary Delgado, Juan Espantaleón, José Nieto, Manolo Morán, Julia Caba Alba, María Isbert, Rafael Bardem, José Prada
Argumento: Miguel Mihura (argumento)
Guión: Rafael Gil
Música: Manuel Parada
Fotografía: Theodore J. Pahle
Duración: 89 min.
Género: Melodrama


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