domingo, 12 de junio de 2011

El más famoso triángulo de la literatura española

FORTUNATA Y JACINTA (1980)

A veces suelo comentar series de televisión clásicas porque en ellas hubo un intento de crear cine de calidad para ser exhibido en la pequeña pantalla con un formato distinto al de las salas comerciales. Diez episodios de unos 55 minutos cada uno nos presentan el Madrid de Amadeo de Saboya, la primera República y la llegada de Alfonso XII a Madrid, todo visto con la mirada de dos mujeres que en principio son antagónicas aunque el destino las convertirá en aliadas. Son dos mujeres en apariencia distintas, Jacinta pertenece a la alta burguesía, una familia de posibles que vive con numerosos posibles y toda clase de comodidades. Fortunata es una hija de la calle. El destino le hace pasar por varias camas.
Ambas tienen en común una circunstancia dolorosa, aman al mismo hombre. Juan Santa Cruz, un joven adinerado, haragán y parásito, juega con sus sentimientos sin el menor escrúpulo. Las mujeres pelearán entre sí sin ser conscientes de que en realidad las dos están siendo manipuladas por este ser que las vampiriza, las destroza y las amarga la vida. Es significativo el machismo latente y común de ambas. Esa concepción del hombre idealizado que, según ellas, debe ser macho y dominante.
Fortunata conoce varios, se casa con un hombre mucho más débil que ella y al que desprecia por su escasa virilidad. Incluso le lleva en brazos a la cama en una secuencia en la que queda reflejada la presunta falta de hombría del infeliz.
La reconstrucción de la época es perfecta. Esas calles repletas de gentes ejerciendo antiguos oficios ya desaparecidos. Gentes viviendo en la más absoluta miseria, que hablan a gritos y son bruscos de carácter. Esa España que se hundía en un atraso que parecía no tener fin. En contraposición una clase pudiente repleto de beatas ocupadas en ejercer la caridad, eso sí alardeando de sus "buenos" sentimientos.
Personajes secundarios como "Papitos" (Cristina Torres, futura niña del Verano azul de Mercero), Estupiña o el personaje de Luis Ciges.
María Luisa Ponte y Ana Belén
Ana Belen sabe crear con auténtica propiedad su personaje, sus contradicciones y su desorientación. Carece de lucidez, es una hija de la calle que jamás tuvo oportunidad de tomar conciencia de su situación. Maribel Martín es el perfecto contrapunto, una mujer criada entre algodones, que debe sufrir en silencio toda clase de humillaciones, pero que aprenderá a fortalecerse y a rebelarse contra su destino.
Mario Camus, uno de nuestros mejores realizadores, sabe contar su historia con rigor y vigor. Los diálogos de Galdós tienen gran calidad.
Fortunata y Jacinta fue una de las mejores series producidas por TVE, recuperarla ha sido un placer. Sobretodo porque en su día la vimos en blanco y negro, en la actualidad en color. Grandes nombres del cine español de la época secundan a las andanzas de tan atractivo dúo femenino. Dos mujeres tan distantes, tan diferentes pero con mucho en común.




Ana Belén .... Fortunata
Maribel Martín .... Jacinta
Francois Eric Gendron .... Juan Santa Cruz
Mario Pardo .... Maxi Rubin
Charo López .... Mauricia "La Dura"
Fernando Fernán Gómez .... D. Evaristo Feijoo
Paco Rabal .... José Izquierdo
María Luisa Ponte .... Doña Lupe Rubin
Mari Carrillo .... Doña Barbarita Arnaiz
Manuel Alexandre .... Estupiña
Paco Algora .... Nicolás Rubin
Julio Nuñez .... Moreno Isla
Cristina Torres .... "Papitos"
Jean Marc Thibault .... D. Baldomero Santa Cruz
Manolo Zarzo .... Segismundo Ballester

Mario Camus .... Director
Pedro Ortiz Armengol .... Asesor Literario
Pedro Ortiz Armengol .... Productor Ejecutivo
Juan Martín .... Director de Fotografía
Ramón Sempere .... Operador
Rafael Palmero .... Escenografía .
José María Biurrum .... Montador
Antón García Abril .... Música original

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