miércoles, 25 de mayo de 2011

Por Astrid Berges-Frisbey

PIRATAS DEL CARIBE 4:
EN MAREAS MISTERIOSAS

Ya fui al cine para ver la cuarta entrega de Piratas del Caribe. Sí la primera me pareció una excelente película, las dos siguientes las encontré demasiado embrolladas e incluso me es difícil recordarlas. No es cuestión de edad de que las películas las retenga o no mi memoria sino la calidad de las mismas que hace que algunas me atrapen y queden retenidas en mi cerebro y otras las olvide porque no me llenaron y me provocaron indiferencia.
La cuarta entrega la dirige Rob Marshall, autor de Chicago y Memorias de una Geisha, dos películas de mayor calidad que la presente que pretende ser un mero encargo, una producción menor que no está a la altura de las anteriores.

Esta cuarta entrega, con algunos personajes cambiados de la trilogía original, tiene un marcada acento español con papeles para Penélope Cruz, Astrid Berges-Frisbey y Oscar Jaenada, además de la aparición de Cádiz y de algunos soldados españoles. El papel de Jaenada es más serio que el de la serie de Tele5 pero igual de tonto, aunque su tontería sea distinta.
Penélope está como de costumbre, para muchos horrorosa. Los gustos son muy particulares y no voy a valorar aspectos superfluos sobre si es guapa o no. En esta película sólo he tenido ojos para la barcelonesa Astrid Berges-Frisbey que me ha cautivado y que para mí es lo mejor de todo ese largo metraje. Me hubiera gustado que el personaje de la sirena lo hubieran desarrollado más y su historia de amor con el joven predicador es más interesante que el resto demasiado tópico.
Es una cinta divertida, que nunca aburre, pero no impresiona. Sólo la mencionada sirena. Sólo por ella vale la pena ver Piratas del Caribe 4.


Astrid Berges-Frisbey

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