jueves, 19 de mayo de 2011

Aparecido en kioscos

EL HALCÓN Y LAS PRESA (1966)

Mucha gente consideró a Sergio Sollima un imitador de Sergio Leone, y tal vez tengan razón. Sin embargo sus películas poseían suficiente atractivo para sobresalir entre un subgénero denostado como el western europeo en donde se rodó alguna obra maestra y también mucha nulidad.
Supone tener valor afrontar un género que en su día fue machacado y estaba completamente desacreditado y salir airoso como ocurrió con El halcón y la presa (1966) con el icónico Lee Van Cleef, el histriónico Tomás Milian (que repitió papel tres años después con Corre, cuchillo, corre) y un largo desfile de caras amigas que en la actualidad se han convertido en entrañables como Nieves Navarro o Susan Scott, Frank Braña, Antonio Molino Rojo, Angel del Pozo, Antonio Casas (un fraile ex pistolero), Roberto Camardiel, Fernando Sancho... personas con los que coincidí en rodajes o en festivales de cine y a los que siempre he echado de menos.
Tomas Milian
Lee Van Cleef
La trama es una persecución salpicada por algunos duelos que recuerdan al maestro Leone. Incluso utiliza la música de Ennio Morricone. Profesionalmente en cine siempre he admirado la originalidad, no el mimetismo. Esas películas que recuerdan otras películas nunca me han atraído. Sin embargo El halcón y la presa, dentro del cine mimético, tiene ese punto entrañable. Esa confrontación de dos personajes que en apariencia son radicalmente distintos, ese pistolero buscador de forajidos que "limpia" el Oeste de indeseables y ese pobre diablo que sólo busca sobrevivir y que es acusado de un crimen que no cometió sólo por ser de una etnia despreciada en el país de los gringos.
Es esta confrontación y confluencia de ambos personajes el punto fuerte de este largometraje que en su día obtuvo mucho éxito y que ha terminado por convertirse en clásico del Oeste. Un Oeste recreado en Almería que dio de comer a muchos españoles ante la indignación de los profesionales de la crítica a quienes no les gustan que se produzca un cine destinado a satisfacer al gran público.
Un cine que es necesario porque en realidad es quien ha financiado ese otro cine que tanto hemos amado. Al cine de los grandes creadores que si ha existido ha sido porque esas películas menores las han financiado directa o indirectamente.
Tomás Milian fue el fugitivo Cuchillo
En la película de Sollima nos encontramos algunos personajes insólitos y entrañables como ese fraile que según confiesa fue pistolero en su juventud y que entre las tapias de un convento huye de su pasado y de sus amargos recuerdos. El pistolero convertido en político y que se encuentra en un negocio que apesta a corrupción por los cuatro costados. Un policía mexicano (Fernando Sancho) al que los gringos le producen urticaria, a los que detesta por su prepotencia y chulería. Esos potentados que pretenden enriquecerse con el ferrocarril y a los que nadie echa de menos cuando se van al otro mundo o esa patrona encarnada por Nieves Navarro, propietaria de un rancho, que se pasa por la piedra a quien le apetece.
Unos tipos ausentes del western tradicional venido desde Hollywood, siempre tan pulcro y a veces falso. Sollima recrea ese mundo de miseria material o de perversos intereses que llevan a la destrucción de todo lo que cae en sus manos. De la miseria económica de unos se pasa a la miseria moral de los poderosos que aún es peor.
Y la mirada triste de dos testigos que acaban por pasar de todo.
La secuela de "El halcón y la presa"

El halcón y la presa
T. O: La resa dei conti
Año de producción: 1966
Dirección: Sergio Sollima
Intérpretes: Lee Van Cleef, Tomas Milian, Luisa Rivelli, Fernando Sancho, Nieves Navarro, Angel del Pozo, Roberto Camardiel, Antonio Molino Rojo, Barta Barri, Frank Braña, Antonio Casas
Guión: Sergio Sollima
Música: Ennio Morricone
Fotografía: Carlo Carlini
Distribuye en DVD: Divisa
Duración: 107 min.
Público apropiado: Jóvenes
Género: Western

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