domingo, 2 de enero de 2011

Balance 2010

LUCES Y SOMBRAS
DEL CINE ESPAÑOL

Ha empezado un nuevo año con temor por la difícil situación económica que estamos pasando, y con ello la incertidumbre a la que el cine español no puede escapar. Aunque algunos profesionales se creen lo contrario, el destino de nuestra profesión va estrechamente ligado al de la sociedad que nos ha tocado vivir o padecer.
Afrontar los análisis sobre cine español siempre suelen ser algo complejos porque en prime lugar tenemos el tema de los prejuicios hacia nuestra cultura. Parece ser que los españoles tenemos que pedir constantemente perdón por ser quienes somos, un país acomplejado y a veces absurdo. No confiamos demasiado en nuestras posibilidades y eso nos perjudica en todo lo que emprendamos.
Se dice, por ejemplo, que el cine español está obsesionado con el sexo pero se olvida que esta obsesión en un sentido o en otro refleja nuestra identidad nacional que es de sangre caliente. Incluso las mentes puritanas sienten una animadversión irracional hacia este tema, muchas veces con tintes de infinita hipocresía. No queremos para los demás lo que deseamos monopolizar exclusivamente para nosotros. Para ciertas personas el sexo es poder, les interesa dominar al prójimo poseyéndolo para sentirse superior, y precisamente esas personas detestan que los demás disfruten con nuestros sentidos. Pero también hay gente que cree que el sexo es comunicación y gracias a él podemos alegrarnos con un acto que necesita complicidad y compañerismo.
El cine de Hollywood se ha vuelto ultraconservador con el tema, pero los europeos somos más francos. Nuestras inquietudes quedan reflejadas en nuestras películas.


Paco León, Olivia Molina, Alfonso Bassave"Dieta mediteránea" o el sexo alternativo

Han aparecido algunas películas recientes donde se plantean relaciones alternativas, los tríos por ejemplo. Sí, ya sé que los tríos existen desde que la especie humana pisó por vez primera el planeta tierra, pero siempre ha sido una relación oculta en la que sus participantes se avergüenzan de ella. Resulta curioso que en un país donde se castiga la homofobia y es legal el matrimonio homosexual, si no abanderados en el tema, exista aún ese tabú, la bisexualidad y emparejamientos con número distinto al dos como si nos diera pavor dar un paso más en la evolución de la especie.
El tema de la Guerra Civil es más peliagudo de lo que parece. Se dice que los cineastas están obsesionados con el tema, algo que suele molestar a mucha gente, pero es lógico ese prejuicio porque muchas familias fueron destrozadas por la guerra y la barbarie que no fue de un sólo bando sino de ambos y es hora ya de ser generoso y de poner las cosas en su sitio. Se cometieron muchas atrocidades tanto en el bando republicano como en el nacional, la posguerra fue durísima. No podemos reivindicar regímenes bárbaros ni salvajes como los que hemos padecido. Se puede ser socialista, liberal, conservador y al mismo tiempo persona dialogante y respetuosa con el prójimo.


2010 nos ha dado buenas películas, Agora, Lope, Celda 211 y otras. La animación española está en su mejor momento, Planeta 51, La anciana y la muerte. Pero no nos olvidemos nunca de la fragilidad de la industria del cine español debido a una pésima administración. Se gastan fortunas en películas que no se estrenan, una distribución lamentable en manos de las multinacionales, muchos títulos no llegan a las ciudades pequeñas, caos en el mundo del DVD y Blu-ray. La ministra Sinde es muy sensible al tema de los derechos de autor por las descargas ilegales en internet, pero no se preocupa por el problema de que mucho cine bueno no nos llega y tampoco por el tema de los reproductores divididos en zona por lo que cercenan nuestro afán coleccionista o le ponen muchas trabas.
Con el cine español no debemos ser paternalistas ni derrotistas, hemos de ser justos. Ninguna película es mala por ser española, pero tampoco debemos defender un bodrio por patriotismo.
Al cine español le perjudican en primer lugar la superficialidad con que se le analiza, el amiguismo de algunos profesionales, la prepotencia de Hollywood, nuestra mala imagen en el exterior y en el interior, la mala costumbre de promocionar bodrios que tanto nos dañan (por ejemplo ciertos productos casposos del mal llamado fanta terror), la endogamia de la industria, el sectarismo típicamente español que tanto nos ha perjudicado a través de la historia. Hay que ser auto crítico también. Nuestros defectos tenemos que corregirlos pero primero debemos tener conciencia de que los tenemos.
Nunca debemos reventar una película porque es española, pero tampoco defenderla si no se lo merece. Tenemos sed de buen cine y ese es al que tenemos que apoyar. Nuestra meta es defender a los que tienen aptitudes, talento y que tratan de hacer las cosas bien hechas. No a los parásitos ni a los caraduras. Ni derrotismo ni triunfalismo, justicia.

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