sábado, 13 de noviembre de 2010

El Imperio Astrohúngaro está de luto

MUCHAS GRACIAS, AMIGO LUIS

Este mediodía, al regresar de realizar mis paseos matutinos, me encuentro con una triste noticia en mi Facebook. Ha fallecido el maestro Berlanga. Es ley de vida que todos vamos a morir y por eso no voy a realizar una necrológica triste porque gracias a Berlanga y a su guionista Rafael Azcona, geniales autores del llamado humor negro, descubrimos que el cine español iba más allá de la caspa paleta y desdichada.

Berlanga es para mí el maestro, el mejor director del cine español, y no es coba porque a mí esas hipócritas adulaciones post mortem me repatean el estómago. Es el mejor porque creó un estilo propio, muy reconocible, y que además me interesó más que el de Luis Buñuel considerado hasta entonces el techo del cine hispano.

Me interesó más que sus sucesores como Pedro Almodovar y Alejandro Almenábar y toda esa pleyade de caspa ibérica, de esos cineastas de culto que ruedan películas infumables y nefastas.

Según el Generalísimo Franco, Berlanga era un buen cineasta pero un mal español. Si ser buen español significaba ser un borrego el adjetivo le honraba porque un cineasta que se precie está comprometido con su público no con grupos de presión sea el Estado, sean los descerebrados de turno que tratan de que comulguemos con ruedas de molino.

La filmografía de Berlanga gira alrededor de mostrar un país esperpéntico, caricatura de sí mismo. Un país de gente que no para de hablar aunque no sepa lo que dice.

Sus primeros títulos fueron del llamado cine amable, pero los siguientes mostraban la imagen de un país sombrío, narcisista y grotesco. Era la España de Ramón María del Valle-Inclán y Enrique Jardiel Poncela. Una nación goyesca, deformada, absurda.

Esa caricatura era mostrada con un sentido del humor inusual.

El cine de Berlanga destaca por aquellos planos secuencia con decenas de personajes hablando a la vez, obteniendo excelentes trabajos de actores poco comprendidos que naufragaban en el cine de consumo. Cassen jamás estuvo mejor que en Plácido, Pepe Isbert demostró que era todo un genio en El verdugo.


Como escribiría Luis Buluel sobre Buster Keaton: todo el mundo habla de la perfección técnica de Intolerancia o de El acorazado Potemkin, nunca de la de Keaton, pero es que sus películas son tan perfectas que su perfección técnica pasa desapercibida.

A los 89 años Luis García Berlanga nos ha dejado, aunque su carrera hace años que termino bruscamente con Paris Tombuctú, aunque su paso por esta España de pandereta ya ha pasado sus películas quedan para siempre para satisfacer a todos aquellos que amamos el buen cine y las buenas películas, algo a los que nos bien acostumbró el amigo Luis, por habernos brindado tan gloriosa filmografía te damos aquí las gracias.

Tres cantos (1948). Cortometraje.
Paseo por una guerra antigua (1948). Cortometraje, codirigida con Juan Antonio Bardem, Florentino Soria y Agustín Navarro.
El circo (1949). Cortometraje.
Esa pareja feliz (1952). Codirigida con Juan Antonio Bardem.
Bienvenido, Mister Marshall (1953).
Novio a la vista (1954).
Calabuch (1956).
Los jueves, milagro (1957).
Se vende un tranvía (1959). Cortometraje para televisión de 28 minutos de duración, escrito por Berlanga y Azcona, y dirigido por Juan Estelrich bajo supervisión de Berlanga.
Plácido (1961).
Las cuatro verdades ("Les quatre vérités", 1963), episodio La muerte y el leñador. Adaptación de las fábulas de Jean de la Fontaine en una coproducción franco-italo-hispano-alemana de excelente reparto. Los tres episodios restantes estaban dirigidos por René Clair, Hervé Blomberger y Alessandro Blasetti, y el metraje original de la cinta se emitió en la TV francesa con el título "Les fables de La Fontaine" en 1964.
El verdugo (1963).
Las pirañas (La boutique, 1967). Coproducida con Argentina.
¡Vivan los novios! (1969).
Tamaño natural ("Grandeur nature", 1974).
La escopeta nacional (1977).
Patrimonio nacional (1981).
Nacional III (1982).
La vaquilla (1985).
Moros y cristianos (1987).
Todos a la cárcel (1993).
Villarriba y Villabajo (para televisión), (1994). Creador de la serie y guionista, fue dirigida por José Luis García Berlanga, Carlos Gil y Josetxo San Mateo.
Blasco Ibáñez, la novela de su vida (para televisión, 1997).
París Tombuctú (1999).
El sueño de la maestra (2002). Cortometraje.


4 comentarios:

  1. Magnífico "post". D.E.P. el Maestro. Retrataba la costumbre española de hablar todos a la vez, cosa que se hace incluso en las tertulias radiofónicas.....

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  2. Y en las tertulias de Josep Cunit en TV3 que corta los comentarios de Pilar Rahola y demás contertulios para decir bobadas.

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  3. Hola Salvador,
    Muy certero y alejado de esa hipocresía post-morten que comentas.De lo mejor que estoy leyendo sobre el genio valenciano estos dias.

    un saludo.

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  4. Gracias. Actualmente estoy subiendo a la red mis memorias

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