miércoles, 3 de noviembre de 2010

El fabuloso mundo del circo

LA PATATA DE
HENRY HATHAWAY

Henry Hathaway

El fabuloso mundo del circo (1964) hundió por desgracia el Imperio Bronston en España. Acabo de pasar el DVD en una copia verdaderamente lamentable, parece mentira que haya tan poco interés en cuidar nuestro patrimonio cinematográfico. Una película que mostró a todo el mundo imágenes de Madrid y Barcelona, aquel barco que se voltea en el Moll de la Fusta en donde José María Caffarell se asomaba como alcalde barcelonés y entre los marinos del puerto descubrimos a nuestro llorado amigo Víctor Israel.
Pero no pudo ser. Una serie de desgracias provocó que la película se encareciera y no pudiera amortizar lo invertido, por lo que las deudas acosaron al productor, al soñador Samuel Bronston, y todo se fue al garete.

Queda para el recuerdo el anecdotario. John Wayne fue a un cine de la Gran Vía para ver Misión de audaces porque sentía curiosidad por verse hablando en castellano. Sus carcajadas eran tales que motivó que se parara la proyección y se encendieran las luces. El público atónito descubrió la presencia de esa leyenda viviente en el patio de butacas y arrancó en calurosos aplausos.

Malas lenguas decían que el director Henry Hathaway era todo un déspota que la emprendía con todo el mundo. Wayne se dedicaba a consolar a los ofendidos, animándoles y contándoles cosas divertidas para levantarles la moral. En España se tenía una imagen negativa de él causada por los críticos por cuestiones ideológicas. Ya se sabe, si no comulga con sus ideas ya es un enemigo. El clásico simplismo que padecemos desde tiempos inmemoriales.


Lo más divertido fue la anécdota de la patata del director. Henry Hathaway tenía un ayudante que cada mañana antes de rodar le asaba una patata que comía para desayunar. Nunca fallaba. No había día en que a dos carrillos engullera tan noble tubérculo. El productor andaba mosca, porque tenían en nómina a un trabajador muy extraño que no hacía prácticamente nada salvo asar la patata del director.
Por esa razón le despidió sin ningún miramiento. Pero Hathaway al incorporarse al rodaje por la mañana lo primero que hizo al entrar al plató: "¿dónde está mi patata?" bramó.
Como su empleado había sido despedido no podía realizar su trabajo e indignado comenzó a gritar: "¡Quiero mi patata! Si no me traen la patata no dirijo la película".
El productor alarmado por la pataleta del director norteamericano corrió en busca del empleado para readmitirle. Finalmente, Hathaway pudo comerse su patata y continuó el rodaje sin más dilación.


1 comentario:

  1. yo estube alli en la plalla de safon en Toledo yconoci a Jon waine cobre de extra 25 pesetas y un bocadillo de tortilla luego vino la riada y abandonaron

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