domingo, 2 de mayo de 2010

Comedias del siglo XXI

VAMOS DE BI COMEDIA


La comedia española tiene muy buena salud aunque no sea tan popular como en otros tiempos. En los 50, 60 y parte de los 70, el eje central del género ha sido el reparto. Actores como Paco Martínez Soria, Tony Leblanc, José Luis López Vázquez, entonces denostados y actuales leyendas, provocaban la carcajada sólo con su aparición en la pantalla. Muchas veces se abusaban de estereotipos como los personajes de paletos, garrulos, que provocaban vergüenza ajena y en cierto modo desacreditó el género llamado despectivamente españolada.
Sin embargo hay en su haber bastantes elementos positivos. Los actores se convirtieron en populares y se ganaron el favor del público. Incluso actores secundarios que solían tener una sola frase por película llamaban la atención por donde fueran, provocando expectación por su mera presencia. Es decir, se convirtieron en personajes familiares que supieron ganarse el favor del público y que no más asomarse en la pantalla era acogido con exclamaciones de jolgorio. Eso se ha perdido en la actualidad y a la mayoría de nuestras actuales figuras no las conoce absolutamente nadie.
Eso no quiere decir que sean malos actores, sino que la industria no ha sabido popularizarlos y es un elemento negativo porque la comedia necesita una cierta complicidad con el público. Una identificación. Que se vea reflejados en ellos.
Emilio Martínez Lázaro, antiguo crítico de cine, tenía una imagen de intelectual en sus años mozos y no parecía persona adecuada para la comedia cinematográfica aunque ha tenido un par de éxitos en su haber. El otro lado de la cama (2002) y Los dos lados de la cama (2005) con inclusión de escenas musicales son dos ejemplos de la comedia moderna del cine español. Desde la aparición de los Fernando Colomo y Fernando Trueba en la transición, el género intentó empezar de nuevo, haciendo tabla rasa de los excesos del pasado pero cayó en el defecto opuesto, su factura aséptica, su falta de ritmo. Una cierta frialdad en la interpretación.
Por eso esa comedia moderna tienen un éxito moderado y no se convierten en populares, no porque los actores sean malos que no lo son, son excelentes, pero les falta promoción para convertirlos en populares. Promoción y tal vez entrega. Si el autor supiera darles gracia lógicamente el resultado hubiera sido mejor.
En la segunda de las películas citadas, que es una segunda parte de la anterior, nos encontramos con el elemento positivo que es la franqueza con que se tratan ciertos temas en el nuevo cine español. La evolución de las relaciones humanas. La comedia clásica, la podíamos definir así, la que fue más popular tenía también sus defectos: la estridencia y su conservadurismo a ultranza. La actual es más desenfadada y es mucho más franca en revisar las relaciones humanas. El punto de arranque es la relación entre las dos novias que deciden iniciar una relación sentimental entre sí a espaldas de sus novios que se quedan fuera de juegos. No se trata de escenas de lesbianismo sino de bisexualidad, es decir interés sexual que no tiene en cuenta los genitales de la persona deseada. Las dos chicas se relacionan, inician su aventura sentimental, pero les siguen gustando los chicos. Los chicos finalmente acaban por tener su propia aventura dejando perplejas a las novias. Otro dato interesante es la relación de ambos con una misma mujer (Pilar Castro) que les propone un trío que aceptan tras su inicial estupefacción.
Es curioso pero en los últimos años han coincidido en las pantallas varias películas mostrando la relación a tres. En Vicky Cristina Barcelona (2008) de Woody Allen aparece uun breve apunte en la que Scarlett Johansson se lía al mismo tiempo con Penélope Cruz y Javier Bardem. Aquí se encaman dos chicas con un chico, con sexo entre ellas incluido. Pero la inmadurez de los personajes de Allen, especialista en personajes neuróticos y agilipollados, arruinan ese enamoramiento triangular.
El trío contrario, dos chicos y una chica, ha hecho su aparición recientemente. En Castillos de cartón (2009) de Salvador García Ruiz los personajes son también inmaduros y no se atreven a perseverar en tan prometedor triángulo. Su narración desangelada ha provocado que la película pase desapercibida. En la película de Allen, esta vez con actores más populares pero no especializados en comedia, el trío es sólo una anécdota pero en la citada, basada en una novela de Almudena Grandes, es el eje central. El realizador muestra muchas secuencias de sexo en donde los chicos son recatados y no se relacionan entre sí, como si diera miedo mostrar la peculiar forma de relacionarse de los bisexuales. Por eso la narración fría termina por desinteresar.
Dieta mediterránea
En cambio el trío de Dieta Mediterránea (2009) de Joaquín Oristell (antiguo guionista) es mucho más simpático y valiente. No estamos ante una obra maestra pero sí ante una comedia agradable ambientada en el mundo gastronómico y el trío aquí sí triunfa. Es poco explícita en la relación los dos chicos, pero al menos hay un intento de reivindicar esta nueva forma de relación que no es tan extraña como parece. En las webs de bisexualidad siempre aparecen personas interesadas en crear tríos buscando al tercer compañero/a de cama.
Esta película sí tiene ritmo y gracia, le falta promoción de sus intérpretes, muy poco conocidos, pero al menos es simpática. Los protagonistas asumen lo que son sin complejos .
Está claro que la cosa no quedará así y que nuevos tríos aparecerán en las pantallas de las salas o del DVD aunque con el tiempo se irán normalizando y no provocarán aspavientos ni sorpresas. Entonces habrá que buscar otras fronteras de reivindicación de las complejas relaciones humanas.

Alfonso Bassave, Olivia Molina y Paco León

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