martes, 20 de octubre de 2009

Epopeyas españolas 1

EL VALLE DE LAS ESPADAS

Conde Fernán González

Fernán González (910-970) fue un caballero feudal al que se le atribuye el nacimiento del Reino de Castilla que tanta importancia ha tenido en la creación de España. En la batalla de Simancas derrotó al califa Abderramán III que había asolado Burgos, Alava y asesinado 200 monjes en Cardeña.
Debido al éxito obtenido por El Cid (1961) de Anthony Mann, con Charlton Heston, dos años después productores de Hollywood, asociados con otros españoles, decidieron llevar a la pantalla las epopeyas del padre de Castilla, titulado The Castilian en Estados Unidos y El valle de las espadas en España.
Espartaco Santoni, más conocido por sus andanzas de play boy que como actor, pues su carrera no es muy extensa, asumió el papel del célebre conde aunque claro que estaba lejos de un Heston. Se trata pues de una adaptación mucho más modesta pero que es más que digna producción que no se merece el desdén con que se le está tratando actualmente.
Es sorprendente visionar esta película en la actualidad. Por cierto la versión americana es bastante más larga y hasta contiene un striptrease de Soledad Miranda, la malograda musa de Jesús Franco, que no es visible en la versión castísima española.
En el reparto nos encontramos a Francisco Morán, entonces famoso por sus trabajos televisivos, Broderick Crawford, César Romero, George Rigaud, Fernando Rey, Pilar Velázquez, Alida Valli y un largo elenco con técnicos españoles que demostraron estar a la altura de las circunstancias pese a que sus medios son muy limitados.

La historia está contada por un juglar (Frankie Avalon, cantante de moda en la época) adentrándonos en los momentos más significativos de las epopeyas del conde aunque a veces cae en lo fantasioso como la bajada de los Cielos de San Millan de la Cogolla y de Santiago el Apostol para combatir en Simancas contra los sarracenos lanzándoles rayos de fuego.
Si la versión americana está más cuidada e incluso tiene mejor calidad de imagen, la española tiene un deficiente talonaje que provoca que en algunas secuencias, las nocturnas, apenas se vea nada y cuenta además con un montaje bastante brusco y tosco.

Lo más curioso de la versión española es que las canciones de Frankie Avalon están traducidas y cantadas en castellano por el propio cantante con un acento estadounidense muy marcado, apenas se le entiende.
La película no fue mal pero no arrasó como las aventuras del Cid, mucho más espectaculares. Sin embargo es un clásico olvidado del cine épico español que sufre un olvido completamente injustificado.

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